¿Qué os parece el artículo: “¿Psicología? y una mierda”, de Jesús Martínez Álvarez?
http://www.huffingtonpost.es/jesus-martinez-alvarez/psicologia-y-una-mierda_b_7041986.html
A nosotros nos parece un reflejo en tono de humor de lo que ocurre en consulta y en las instituciones muy a menudo. Parece ser que la solución a problemas complicados en contextos como el trabajo, las instituciones públicas o la educación es ir a un profesional de Psicología. Si bien opinamos que podemos ayudar en muchos casos, somos muy conscientes de que a veces las personas sencillamente no quieren eso.

 
Y la cuestión es que no tienen por qué querer. Imponer a una persona cambiar desde fuera puede funcionar, pero es más costoso a nivel temporal precisamente porque si viene impuesto no tiene motivación por el cambio la persona que se espera que cambie. Esto no quiere decir que no haya que ayudar a las personas cuando no quieran aunque desde fuera veamos que está poniendo en riesgo su vida, su futuro, o la de los demás, pero sí que hay que pararse a preguntar antes de empezar a trabajar un tema.

 
Se trata de preguntarles ¿y qué te gustaría conseguir?, ¿qué tienes en mente al venir a vernos?, ¿en qué te podemos ayudar?, porque en muchos casos tenemos a personas que o no están listas para dar el cambio que su entorno quiere que dé, o sencillamente hay cambios que no están dispuestos a hacer. En el caso de niños está más claro porque a menudo las peticiones vienen de los padres, sin embargo, en el de adultos, más allá de cuestiones básicas de salud y otras consideraciones éticas, ni una carrera ni todos los másteres del mundo pueden darnos la clave de la felicidad o el bienestar para todas las personas.

 
Nosotros en ese sentido solemos pretender ser lo menos normativos posibles, esto es; no queremos imponer nuestro estilo o ritmo de vida. Sobre todo porque de entrada entre el mismo equipo tenemos distintos estilos de vida, preferencias, características, y ritmos – sencillamente no somos iguales y no pretendemos serlo. Sí que nos regimos por una serie de normas éticas comunes a todos los psicólogos, pero más allá de eso la idea es ayudarle a la persona que viene a conseguir sus objetivos, no los de una idea estereotipada de felicidad y salud mental.

 
Nos basamos en la idea de que las personas quieren conseguir cosas, y si les estamos ayudando a conseguir sus objetivos, es más probable que trabajen para ello y con mejor sabor de boca.

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